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Joaquín García

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¿Que sucede cuando nos enfrentamos a lo desconocido?
Miedo, curiosidad… Placer.
A raíz de esta pregunta nace este proyecto. Kinsa, es el número tres en Quechua, como los tres ejes de mi proyecto. Un proyecto para Amaz Foods.

Tras una investigación antropológica, observo que cuando dos culturas chocan, su primer contacto es la gastronomía. Es donde derrotamos nuestros primeros prejuicios frente a esa cultura nueva.

Los sentidos son, en parte los responsables de crear un prejuicio. Por ejemplo, cuando vemos un plato "extraño" ya ponemos una barrera. Sin embargo, si distraemos al sentido podemos romper ese muro y descubrir un nuevo universo.

Por otro lado las tendencias gastronómicas cada vez giran más en torno a la fusión y al vivir una nueva experiencia, descubrir cosas nuevas. Queremos salir de nuestra zona de confort y descubrir nuevos mundos.

Existe un público potencial muy grande que quiere disfrutar de estas nuevas experiencias y no solo en restaurantes, sino que también se atreven a hacer sushi en su casa. ¿Y por qué no vivir una comida sensorial en casa?

Todo esto se une en Kinsa, proponiendo una nueva experiencia del chocolate en base a los sentidos. Son tres productos, uno por cada uno de los sentidos que tenemos en la cara. Estos son pequeñas piezas de porcelana que, junto a un pequeño pergamino, nos dicen el origen del cacao que consumimos, los sellos de sostenibilidad y calidad y así como la forma en que debemos disfrutar la experiencia sensorial por completo.

Estos tres productos que potencian los sentidos harán disfrutar de una manera distinta el chocolate, elevando otro nivel la experiencia de consumir cacao, invitando al usuario a re-descubrir el chocolate de Amaz Foods, e intentando crear una experiencia nueva en el mercado.

El proyecto intenta unir el arte por medio de un producto distinto e innovador, cocina de la mano del chocolate de Amaz y todo ello está bajo un discurso de unión de culturas. Al fin y al cabo Perú es un país de fusión, eso es lo que intenta mostrar, Kinsa.

La vista es el 90% de nuestro día a día, imaginemos beber una bebida de cacao que no sabemos ni su color, y no tenemos ninguna pista sobre que es. Esa provocación es la que queremos crear en esta primera experiencia. Disfrutar por completo de algo desconocido, quizá pueda ser la bebida mágica de los Incas.

Los alimentos que crujen aumentan nuestro placer alimenticio en casi un 30%, este plato es un amplificador de placer. Si unimos el chocolate, donde es base un buen crujido, con nuestro plato la experiencia será única. Cualquier buen catador debería probar este plato.

El olfato es la gran parte del sabor que tenemos en boca, con esta pieza en la parte superior tendremos un olor distinto del sabor que luego está abajo, consiguiendo un efecto de engaño de sabores y sus contrastes.

Aquí se puede ver el empaque en cuero microperforado con la inscripción, así como el pergamino.